JAPÓN

El país del sol naciente.

Desde siempre he tenido una especial atracción por Japón. La mezcla de modernidad tecnológica y futurista conviviendo con el Japón más tradicional, influía una especial fascinación hacia este país.
En nuestro caso nos aventuramos en el país asiático por nuestra cuenta y un poco a la aventura. Diseñé una ruta de dos semanas que nos llevaría por Tokio, Nara, Osaka, Takayama, Kioto, Isla de Miyajima y Hiroshima. Una ruta fantástica que nos permitió conocer desde el Japón más moderno hasta el más tradicional.

Lo primero a tener en cuenta: conseguir el Japan Rail Pass.

Japón dispone de una fantástica red de trenes, metros y trenes bala que nos permite viajar por todo el país de una forma muy cómoda y con un itinerario abierto. En cuanto a horarios son muy puntuales y hay decenas de combinaciones cada día, nada que ver con los ferrocarriles españoles. Se trata de una inmensa red ferroviaria por todo el país con el único inconveniente del precio. El precio de los viajes son muy elevados para los europeos pero existe la posibilidad de comprar el Japan Rail Pass por una o dos semanas y que nos permite tomar la mayoría de trenes incluidos algunos trenes bala y metros de Tokio a un precio bastante más económico. Así pues es una herramienta muy importante a tener en cuenta. El JRP no se puede comprar en Japón, es un producto para extranjeros por lo que tendremos que reservar con tiempo antes de salir de viaje.

La búsqueda del vuelo fue una odissea. Se trataba de viajar a la otra punta del mundo sin arruinarse. Después de semanas de escrutinio de buscadores de vuelos por internet conseguimos 2 vuelos muy asequibles de Barcelona a Tokio haciendo escala en París. Unas 12 horas de vuelo que se hacen cortas de ida, pensando en el emocionante viaje que nos espera, pero que se hace muy larga a la vuelta.

Una vez en Tokio…la apoteosis. El primer día entendimos los japoneses que llegan a España y no paran de hacer fotos. Ves tantas cosas diferentes,una forma de vida tan dispar de la nuestra, el comportamiento de la gente, los edificios, las luces, las pantallas gigantes, los taxis donde se abren las puertas solas, els restaurantes, la comida,los olores, los lavabos con botones y aire caliente, los onsens, etc… Una cantidad de estímulos tan grande para nuestras retinas que acabamos el día con dolor de ojos y la tarjeta de la cámara de fotos fulminada. Rediós!
Poco a poco te vas acostumbrado y no te sorprende todo lo que ves, pero creo que podría estar meses haciendo fotos y cada día encontraría algo que me llamaría la atención.

Tokio es una ciudad inmensa con un centro urbano con 23 barrios y unos 8.5 millones de habitantes y un área metropolitana con unos 34 millones de habitantes. Una ciudad así es inabarcable con tan pocos días, pero nos pusimos manos a la obra, y con la guia, el JRP y a nuestro rollo paseamos los barrios más importantes y carismáticos de Tokio: Shinjuku, Shinagawa, Shibuya,etc

Desde el distrito económico, a las diferentes zonas comerciales, el barrio tecnológico, el mercado del atún, los templos, etc hay mucho que ver. Impossible aburrir-se. Una ciudad espatarrante.

Un día fuimos a Nikko para visitar este bonito pueblo y sus templos.

Días después, empezamos la ruta hacia el sur en dirección a Osaka y con destino final Takayama. Allí nos alojamos en un ryokan tradicional donde tuvimos el primer contacto con los futones, los onsens y los yukata. Toda una inmersión en el sistema de vida tradicional japonés.

Realizamos una escapada a Shirakawa-go: se trata de un pequeño poblado en medio de los llamados Alpes japoneses donde existen unas construcciones tradicionales de madera y tejados de paja muy bucólicas.

Posteriormente viajamos a Kioto, la ciudad de las Geishas. Visitamos todo el casco antiguo y la ciudad moderna. Comprobando mejor en esta ciudad los grandes contrastes entre el Japón moderno y el tradicional, y como conviven de una forma espectacular. A destacar, el parque del palacio dorado, el distrito de las gueishas y Pontocho.

Tengo que añadir, que todos los días comimos en restaurantes típicos japoneses huyendo de la comida occidental. Una auténtica experiencia variada donde probamos exquisitas comidas y también otras que no sabría como calificar. En general una fantástica experiéncia culinaria.

Después de explorar Kioto nos dirigimos más al sur hasta Hiroshima. Allí visitamos el centro metropolitano, el castillo y el gran parque central en conmemoración a las víctimas de la 2 º Guerra mundial. Allí hay un museo muy interesante y a la vez muy crudo donde se muestran una multitud de maquetas, fotos, objetos y testimonios de la barbarie ocasionada por la explosión de la bomba atómica. Se trata como he dicho de un museo muy crudo pero que ayuda a recordar lo que sucedió para que nunca vuelva a pasar.

El mismo día visitamos la Isla de Miyajima. Un bonito destino turístico donde hay unos templos fantásticos y el tori más famoso de Japón.

Posteriormente remontamos nuestra ruta hacia el norte visitando grandes ciudades como Osaka o pequeñas como Fushimi Inari y su fabuloso templo. De vuelta en Tokio, seguimos visitando algunos de los barrios que aún no habíamos visitado.

El Japón ha sido sin duda uno de los mejores destinos en mis viajes.

+ vídeos en el canal copetderatera del Youtube.